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información:

(EN ROJO INFORMACIÓN FACILITADA POR LA COMPAÑÍA / TEATRO):

Después del impacto de La Tempestad, la Compañía La Puerta Estrecha y AlmaViva Teatro vuelven a colaborar en una apuesta coral sobre El estado de Sitio, de Albert Camus. Una propuesta que cuestiona la cultura del miedo, la sumisión ante la opresión y la injusticia, y que ofrece a cambio la fuerza del amor humano. Albert Camus escribió en 1947 La Peste, una novela que cuenta los estragos que la enfermedad generó en la ciudad de Orán. Un año después, Jean-Louis Barrault le ofreció la oportunidad de escribir los diálogos de un montaje teatral que había concebido: la enfermedad que llega a la ciudad y sitia a la población. Este texto vio la luz del escenario el 27 de octubre de 1948. Albert Camus aseveró: “Debe quedar en claro que El estado de Sitio, a pesar de lo que se ha dicho, no es en modo alguno adaptación de mi novela.” Del mismo modo, planteó que “no se trata de una pieza de estructura tradicional, sino de un espectáculo cuya ambición confesada es mezclar todas las formas de expresión dramática”.

Y con estas premisas nos lanzamos, 80 años después, a un proceso de creación. Cuatro actores y tres actrices dan vida a esta acción escénica que plantea los problemas a los que cotidianamente el individuo se enfrenta en sociedad: la apatía ante la amenaza, el miedo ante el poder, la sumisión al sistema… La Peste.  Obviamente, ochenta años después, hemos cambiado. Y desde la creación hemos querido ser honestos con nuestra condición contemporánea. Contar lo que creemos que tenemos que contar en 2018, pero sin alejarnos de las propuestas que nos dejó el autor francés en su texto. El estado de Sitio es, en consecuencia, una propuesta escénica diversa, que transita por diferentes sistemas de representación bajo una premisa común: el pueblo es el centro de la escena. Un pueblo que será testigo y protagonista de las acciones de La Peste en nuestro mundo individualista y tecnológico.

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comentario:

AlmaViva Teatro con César Barló al frente, ha demostrado con sus últimas propuestas su interés por utilizar diversos lenguajes, formas de expresión y narración, que sirvan para comunicar más directamente con el público, y lo hace experimentando con la mezcla en sus puestas en escena, con los géneros y técnicas, etc., buscando que el público se sienta involucrado en el viaje teatral planteado, siendo a la vez receptor del mensaje y mensajero. Desde ‘La Noche Justo Antes de los Bosques’ (AlmaViva Teatro) hasta la propuesta que nos ocupa, pasando por ‘La tempestad’, AlmaViva Teatro junto a la Compañía La Puerta Estrecha, marcan claramente su propósito de realizar un teatro que invite al pensamiento crítico y al cuestionamiento de nuestro entorno, aunque en esta ocasión, se busca ir un poco más allá de la experiencia de ser un mero espectador o de la interacción, se busca que el espectador entre en la psicología de los personajes y sea uno más dentro de la propuesta.

Con EL ESTADO DE SITIO, de Albert Camus, la Compañía La Puerta Estrecha y AlmaViva Teatro experimentan sobre el escenario con dos ideas clave: miedo y amor. Dos conceptos que encierran, en sí mismos, los dos extremos de una balanza, perdición y salvación, con todos sus estados intermedios. Así, en esta propuesta, se propone dar visibilidad a nuestros comportamientos ante el miedo, como influye sobre nosotros y las formas ‘cotidianas’ en que nos sometemos ante la opresión y la injusticia, pero no de una forma solo conceptual, también vivencial y a la vez abstracta, que facilita su reconocimiento más allá de un espacio físico y temporal determinado. Efectivamente, se sitúa el miedo a un lado de la balanza y al otro lado, la fuerza del amor como posible elemento de salvación.

Enseguida surgen algunas preguntas: ¿Cuál es la peste actual?, ¿que mantiene a la ciudadanía, hoy en día, en un estado de sitio? La respuesta es siempre la misma: el miedo, herramienta de control utilizada de forma extenuante o sutil o con cuidado de forma que vaya creciendo casi inadvertido, tal vez generando sobre la población necesidades vacías que nos den un ficticio estado de control y seguridad, que pueda realimentar el miedo… Así, ante esta dualidad miedo / amor, César Barló, construye una propuesta que, en su principio, está pensada para mezclar formas de expresión dramática, un punto de partida en el que parece sentirse muy cómodo, indagando, mezclando, experimentando, etc. Y para realizar este ejercicio teatral dispone de varios cómplices, cuatro actores y tres actrices (Adrián Viador, Teresa Alonso, José Gonçalo Pais, Eva Varela Lasheras, Diego Ercolini, Sayo Almeida, Samuel Blanco) que dan vida a todos los personajes de esta acción escénica donde ‘La Peste’ enfrenta a cada individuo con sus propios miedos, tanto los individuales como los colectivos en un permanente estado de sitio.

En un mundo cada vez más interconectado formado por individuos cada vez más individualista, egoísta y solos, que buscan la satisfacción inmediata y en el exhibicionismo social, explorar el sin fin de posibilidades que puede generar el miedo es una labor casi infinita y titánica, ya que el miedo es el caldo de cultivo ideal para controlar a la sociedad, al menos como alternativa teatral…. Y aprovechando esta idea se construye una compleja tanto en estructura como en forma, pero con un tono que va muy acorte con el tipo de teatro que tanto gusta a la compañía AlmaViva Teatro, con diferentes códigos de representación, mezclando drama, ironía, tensión, interpretación, música, mímica, baile escénico, efectos de luz y sonido, ruptura de la cuarta pared, imágenes con fuerte impacto visual, una ambientación de modernidad ‘retro’, etc., y por si esto fuera poco, se plantea un juego psicológico en el que, el público es también protagonista (como parte del pueblo), invitándole a participar en algunos momentos y creando situaciones tan cruelmente reales y tan bien envueltas en el papel de regalo de lo lúdico que hasta hacen daño, (por ejemplo, cuando ante mi estupor, la gente alegremente tachaba nombres imaginarios de una lista, una muestra evidente de lo fácil que es pasar de ser víctima a convertirse en verdugo)…

El trabajo interpretativo es intenso, valiente y muy exigente en todos los sentidos. El elenco formado por: Adrián Viador (Diego), Teresa Alonso (Victoria), José Gonçalo Pais (La Peste), Eva Varela Lasheras (La secretaria), Diego Ercolini (La Nada), Sayo Almeida (La mujer), Samuel Blanco (El hombre), realiza un trabajo comprometido y eficaz, y aunque se muestra algo irregular en algunos momentos, lo cierto es que tod@s realizan un trabajo meritorio, sobre todo teniendo en cuenta las exigencias interpretativas (psicológicas, físicas, intelectuales, etc. ) de estos personajes. Cabe destacar a José Gonçalo Pais (la Peste) por su interpretación, gestualidad, movimiento corporal, etc., un actor muy completo y versátil que forma un buen tándem con la dirección de César Barló. Además, acompañando a la peste, su secretaria, Eva Varela Lasheras, que sabe sacar partido a ciertos momentos de especial fuerza dando vida a un personaje de variados registros eficazmente interpretados.

Técnicamente la propuesta se construye con el diseño del espacio escénico y vestuario de Karmen Abarca, el diseño del espacio sonoro con la creación de atmósferas de Lisi Búa, el compositor de la canción que se escucha durante la propuesta es Rodrigo Manchado, el diseño de Iluminación de César Barló, la asesoría de movimiento de Mamen Agüera y la asesoría de Coros de Raúl Iaiza. Todos ellos tienen especial relevancia en una propuesta donde el entorno es un protagonista más, la oscuridad, la luz, el sonido, etc., todo construye el espacio que sustenta y alimenta el miedo, y es capaz de sostener de forma eficaz la tensión de muchos momentos de la propuesta.

La propuesta es intensa, densa, con un trabajo interpretativo valiente y una construcción, creación y preparación intensa y exigente. Aun apreciando todos estos parámetros, la propuesta se muestra demasiado larga, sobre todo teniendo en cuenta la intensidad de su contenido, y los estados emocionales por los que se hace pasar a los espectadores. Se comienza en una sociedad hiperconectada muy actual (aunque no todos nos sintamos cómodos ante este tipo de generalizaciones), una vez implantado el miedo, se extiende como la peste y gangrena todo lo que toca, el estado de sitio está en marcha (tanto físico como psicológico), la Nada crece como un agujero negro y la peste con su fiel ayudante querrá cobrarse su factura, todo tiene su precio, pero si algo puede salvar a la humanidad es el amor, que bonito…, tal vez demasiado, ya que algunas de las escenas donde el amor lucha contra el miedo (dando protagonismo a la pareja y a las mujeres), rozan peligrosamente la línea de lo cursi, aunque eso sí, eficaz.

Sobre la propuesta parecen sobrevolar diversos referentes. Así, algunas de las escenas del miedo, que indagan sobre la idea de la incapacidad de la gente para actuar sobre él, por no saber, querer, entender, etc.,  recuerdan, a muchas de las crónicas de nuestro propio país durante la guerra civil española, la postguerra y otros conflictos bélicos. Además de la importancia de la propia historia, y tal y como hacía, por ejemplo, Juan Mayorga en HIMMELWEG, CAMINO DEL CIELO, se pone especial relevancia en la posición en que se quiere colocar al espectador, y no me refiero a su participación activa (o no participación) en la propuesta, sino en la posición de escoger y pensar que lugar tenemos cada un@ de nosotr@s frente al miedo. También, es posible encontrar en la puesta en escena, un acercamiento a algunos planteamientos de obras como 1984, de George Orwell, etc. Pero, en EL ESTADO DE SITIO, se añaden a los puntos anteriores mencionados, un proceso psicológico de toma o no de decisiones, junto a una cierta visualización de cómo nuestras mentes son moldeadas (a veces con nuestra complacencia o autoengaño) y usadas al servicio del ‘poder’. En este sentido, la propuesta lanza un mensaje que queda algo difuminado por todas las acciones, su variedad y su extensión, una invitación a que no seamos meros observadores del entorno, y para ello, el movimiento individual debe estar por encima de inmovilismo, así que, si hay algo en tu entorno que te gustaría mejorar, ponte manos a la obra y no lo dejes en un mero deseo…

A Cesar Barló parece no gustarle lo fácil, indagar en la naturaleza humana es complejo y lo hace de forma valiente y atrevida, el resultado debe valorarlo cada un@, aunque lo que está claro, es que hay mucha verdad en esta propuesta, y si no la vemos, es porque no queremos verla, no hay mayor ciego que el que no quiere ver, o no sabe cómo enfrentarse a lo que ve. Premisa que también flota constantemente sobre la propuesta…

Una propuesta intensa y extensa, audaz en su planteamiento y desarrollo (desde su mismo punto de partida), con una puesta en escena atrevida y original, de estructura y construcción compleja, que pide menor densidad y mayor fluidez, pero que deja en evidencia que estamos ante un intenso trabajo de indagación e investigación que da como resultado una propuesta comprometida, valiente, muy disfrutable y con un mensaje directo lanzado al espectador.

 

ficha:

FICHA ARTÍSTICA:

Elenco 
Diego | Adrián Viador
Victoria | Teresa Alonso
La Peste | José Gonçalo Pais 
La secretaria | Eva Varela Lasheras
Nada | Diego Ercolini
La mujer | Sayo Almeida
El hombre | Samuel Blanco

Equipo artístico
Diseño Espacio Escénico y Vestuario | Karmen Abarca
Diseño Espacio sonoro:
Atmósferas | Lisi Búa
Compositor canción | Rodrigo Manchado
Diseño Iluminación | César Barló
Asesoría de Movimiento | Mamen Agüera
Asesoría de Coros | Raúl Iaiza
Diseño Gráfico | José Gonçalo Pais
Producción | AlmaViva Teatro y La Puerta Estrecha
Dirección de escena | César Barló

 

autor/a

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ESTRELLA SAVIRÓN (alias Agolpedeefecto).

 

Hago crítica teatral, pero sobre todo amo el teatro, e intento lograr la difusión veraz de la cultura. He colaborado en varios medios en España y fuera de nuestras fronteras y en programas de radio dedicados a las artes escénicas. En 2007 creé Agolpedeefecto.com, una revista digital que tenía como objetivo la difusión de la cultura, con amplitud de miras y aún sigo en el empeño.

 


 

fecha:

Diciembre 18

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