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información:

(EN ROJO INFORMACIÓN FACILITADA POR LA COMPAÑÍA / TEATRO):

Una pareja viaja a Cuzco en un desesperado intento por salvar su relación.  Durante el viaje, conocen a una serie de personajes que afectarán los propósitos de su travesía: una feliz pareja de españoles con los que compartirán itinerario desde Cuzco a Machu Picchu; una italiana preocupada únicamente por encontrar su felicidad; un viejo peruano y su hijo, exiliados en Argentina, inmersos en una suerte de viaje de redescubrimiento de su propia patria. Como telón de fondo, el pasado inca y colonial, el terrorismo de Sendero Luminoso, la pobreza andina, y el reflejo de una España herida de gravedad.

Lejos de unir a la esquilmada pareja, el viaje despertará las verdaderas necesidades de cada uno, su propia tragedia privada y personal, sus fantasmas. En definitiva, el viaje revelará la imposibilidad de soñar un mañana, el fracaso de la última oportunidad. 

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comentario:

CUZCO, propuesta con dramaturgia y dirección de Víctor Sánchez Rodríguez (al que ya conocíamos por obras comoUna vida americana’, un texto de Lucía Carballal con dirección de Víctor Sánchez Rodríguez o ‘Nosotros no nos mataremos con pistolas’ donde Víctor Sánchez Rodríguez era responsable de la dramaturgia y dirección, etc.), pone ahora sobre el escenario una obra que nos habla de las relaciones de pareja partiendo de dos personajes perdidos e insatisfechos que realizan un largo viaje en un intento de volver a conectar y reencontrarse.

La relación de la pareja, su desarraigo emocional, la diferencia de lugares emocionales en los que se encuentran ambos, y la lucha por encontrar un espacio común e individual, es la base de la propuesta que nos ofrece Víctor Sánchez Rodríguez junto a Cristina Fernández Pintado como ayudante de dirección. Aunque, si bien la relación de la pareja es el tema central de la propuesta, es interesante la forma de vestirla y construirla, ya que alrededor de esta relación sobrevuelan muchos temas, primero el propio viaje como forma de alejarse de los lugares comunes, conocidos y salir de la zona de ‘confort’, después el propio entorno geográfico, Cuzco y la identidad del pueblo peruano, la colonización, la gentrificación, la pobreza, el miedo, las plazas, la cultura inca, la trilogía inca del cóndor, el puma y la serpiente, representando el cielo, la tierra y el mundo de abajo, los muertos, etc. Factores que podrían parecer una simple vestimenta, pero que sirven para sustentar el propio desarraigo de los protagonistas.

Pero esto no es todo, la pareja y el entorno exterior se completan con otro factor interesante dentro de la construcción de los personajes y de su historia, la interacción de terceros. El enfrentamiento entre ambos protagonistas comienza desde el principio de la propuesta, el tono de su comunicación es algo tenso, pero se mantiene en un estado de ‘congelación’ o tensa calma, esa calma que nos prepara para la tempestad, y es que durante el desarrollo de este viaje de supuesto acercamiento, es cuando van saliendo a la superficie los miedos, los rencores, los sentimientos guardados, etc. Si bien, este proceso es algo esperado por el propio comienzo y desarrollo de la propuesta, Víctor Sánchez Rodríguez nos ofrece una visión diferente del desencadenante de la tormenta, que no se produce directamente dentro de la pareja, sino por su interacción con terceras personas que no aparecen físicamente en la propuesta, pero cuya presencia (narrada), producirá el cuestionamiento de las situaciones vividas por nuestros dos protagonistas y el colapso que desencadenará la toma de decisiones.

Así pues, todo sirve para representar un momento decisivo en la relación de una pareja en crisis, donde dos personas buscan su lugar dentro de la relación y dentro del mundo, porque CUZCO es la historia de un malestar interior, de una ruptura, de cuestionamientos que parten de dos perfiles emocionales radicalmente diferentes, y este es otro de los factores a resaltar de la propuesta, esta dualidad en la manera de enfrentarse a la vida de los personajes, donde encontramos a una mujer inteligente, culta, pero triste, pasada de vueltas, incrédula, etc., con la desesperanza de quien sabe que ya no puede continuar recorriendo el mismo camino, pero no sabe qué camino tomar o si será capaz de tomar alguno, y frente a ella, su pareja, más abiertamente ‘feliz’ que gusta de disfrutar del momento, aparentemente más simple y que se ha planteado este viaje como una oportunidad para reencontrarse, aunque también está perdido al no comprender la dimensión de lo que sucede a su alrededor y más concretamente a su compañera de vida hasta ese momento. Pero, aunque cada miembro de esta pareja se encuentra en un lado opuesto de la balanza, sus argumentos son capaces de llevarnos (como espectadores), a un lado y al otro de la contienda, ya que cada uno de ellos tiene su parte de razón en su propia verdad, que se convierte (según el momento) en parte de la nuestra.

Todo lo anterior nos deja claro que, estamos ante una propuesta en muchos puntos que requieren un pulcro y cuidadoso trabajo interpretativo, tanto por la naturaleza de los personajes, como por su dimensión emocional, sus dudas, el lenguaje literario utilizado en los diálogos, la propia construcción del texto, etc. Y para ello, Víctor Sánchez Rodríguez ha confiado en Silvia Valero y Bruno Tamarit para dar vida a nuestra pareja protagonista. Silvia Valero es capaz de transmitir en todo momento, el estado de duda y desasosiego de quien respira una infelicidad que no permite retorno, a pesar de ello, es capaz de aportar a su personaje cierta calma, aplomo y elegancia, mientras va descubriendo el pasado, asumiendo el presente y llegando a un futuro donde su papel cambia, sigue buscando pero lo hace bailando salsa, aceptando y poniéndose en la piel del otro. Un giro en el dibujo del personaje que no es una característica únicamente del personaje femenino, ya que el masculino interpretado por Bruno Tamarit, también tiene lo suyo, y es que Bruno nos presenta un personaje más jovial y manso, cuyas reacciones y emociones van igualmente desplazándose a través de un abanico que nos lleva desde el enfado, el descubrimiento, la incomprensión (siempre en un tono más o menos comedido) hasta ofrecernos un momento de explosión emocional sin desperdicio.

Sin duda, Silvia Valero y Bruno Tamarit realizan un buen trabajo interpretativo acompañados por la música (y espacio sonoro) de Luis Miguel Cobo, la iluminación de Mingo Albir y el vestuario de Teresa Juan, y todo ello, eficazmente medido por la consistente dirección de Víctor Sánchez Rodríguez.

La acción durante la propuesta, se desarrolla en varias habitaciones de hotel y en espacios exteriores, sin embargo, visitamos y habitamos esos espacios con nuestra imaginación ya que la puesta en escena de Víctor Sánchez Rodríguez apuesta por la escenografía de Mireia Vila quien decide crear un espacio abstracto, vacío, con el suelo recubierto de pequeñas hojas grises conformando un espacio que es físico, pero que a la vez no lo es, es el espacio de confrontación, de encuentro y de separación, el espacio de las palabras, el lugar donde sale a la luz todo aquello que se había callado, palabras, sentimientos y emociones que pesan como losas sobre todo, cuando no se sabe que lo se quiere pero si, lo que no se quiere.

CUZCO, se muestra como una propuesta interesante, tanto por la construcción de los personajes como por el desarrollo de su historia, combinando de forma muy personal, la intensidad de las emociones con un ritmo general sosegado y con un entorno físico, personal, emocional y simbólico que se convierte en otro protagonista más de una acción, que deja abiertas puertas para que cada espectador decida si dejarlas abiertas o cerrarlas.

 

ficha:

Reparto:
Ella: Silvia Valero
El: Bruno Tamarit
 
Equipo artístico:
Dirección y dramaturgia: Víctor Sánchez Rodríguez
Escenografía: Mireia Vila
Iluminación: Mingo Albir
Vestuario: Teresa Juan
Música y espacio sonoro: Luis Miguel Cobo
Asesora corporal y ayudante de dirección: Cristina Fernández Pintado
Diseño gráfico y carteles escenografía: Estudio Merienda
Realización escenografía: Los Reyes del Mambo
Fotografías: Vicente A. Jiménez
Maquillaje y peluquería: Miguel Vidagaín
Distribución: a+ soluciones culturales
Una producción del Institut Valencià de Cultura con la colaboración del Ayuntamiento de Sagunto

Fotos: ©Estrella Savirón.

 

autor/a

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ESTRELLA SAVIRÓN (alias Agolpedeefecto).

 

Hago crítica teatral, pero sobre todo amo el teatro, e intento lograr la difusión veraz de la cultura. He colaborado en varios medios en España y fuera de nuestras fronteras y en programas de radio dedicados a las artes escénicas. En 2007 creé Agolpedeefecto.com, una revista digital que tenía como objetivo la difusión de la cultura, con amplitud de miras y aún sigo en el empeño.

 


 

fecha:

Noviembre 18

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