Revista cultural   -   Critica teatral   -   ISSN 2255-3894



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información:

(EN ROJO INFORMACIÓN FACILITADA POR LA COMPAÑÍA / TEATRO):

Sinopsis: Los padres de un hijo muerto en un tiroteo en un instituto se reúnen seis años después de la tragedia con los padres del autor de los disparos, un joven que se suicidó tras el suceso. Durante una hora y media, los cuatro padres afrontan el tramo final del duelo por la muerte de sus hijos. Esta trama procede de la película Mass, escrita y dirigida por el norteamericano Fran Kranz en 2019, su ópera prima como director, que el español Diego Garrido ha adaptado y dirigido para llevarla a escena, bajo el nombre de VIOLENCIA, en lo que supone también su ópera prima teatral.

Cuando fui a verla al cine no pude parar de pensar que era una película muy necesaria”, señala el joven, un talento precoz que empezó estudiando guitarra clásica, llegó a ceñirse el cinturón negro de karate y cursó relaciones internacionales, antes de zambullirse en la interpretación y el cine. Garrido estudió cine en Los Ángeles con una beca Fulbright durante 2018 y 2019, y al año siguiente se formó en derechos humanos y estudios de raza y género en Nueva York para entender “cómo tratar temas relacionados con las minorías y la política en proyectos audiovisuales”.

Tras ver Mass en el cine, Garrido contactó con Kranz. En menos de dos semanas ya habían intercambiado varios emails y llegaron a un acuerdo. Kranz accedió a entregar los derechos de la primera adaptación teatral de su película. Por entonces, Garrido había entendido el núcleo del conflicto que tenían los estadounidenses con la violencia y las armas, uno de los temas de Mass. “Pero también vi con el paso del tiempo -sostiene- que el problema basal no es local, sino global. Es la salud mental. Algo que las consecutivas crisis de occidente están llevando al límite, especialmente en los jóvenes”. Y este es el meollo de VIOLENCIA, una crítica a un sistema que está destrozando a los más jóvenes y su salud mental a través de discursos de odio en las redes y el fácil acceso a las armas. Todo se expresa en esa conversación a cuatro, donde los padres sacan de sí mismos la culpa, la rabia, el dolor, el shock y el perdón final.

Para Garrido lo más importante de esta obra “es cómo los personajes buscan responsables directos… pero acaban por entender que a veces el problema es estructural, y que ningún sentido tiene señalar a un individuo en concreto, sino a la estructura que los sostiene a todos. ¿Cómo nombrar esto? ¿Cómo cambiarlo? Creo que este es el dilema que nos plantean, y que, en un mundo lleno de populismo y discursos binaristas, la reflexión más profunda y compleja puede ser muy sanadora para los espectadores”.

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comentario:

Violencia de Diego Garrido Sanz, se presenta como estreno absoluto dentro del 42 Festival de Otoño de la Comunidad de Madrid. Diego Garrido Sanz nos presenta un intenso drama basado en la película ‘Mass’, escrita y dirigida por Fran Kranz, donde toda la acción se concentra en la interacción entre dos matrimonios que mediante el dialogo intentan reconciliarse con la vida buscando una explicación, lo más coherente posible, a un suceso aterrador que cambio sus vidas para siempre. Este traumático suceso, les sumergió en un profundo dolor y una devastación de la que difícilmente pueden escapar, a pesar del paso del tiempo.

La propuesta comienza en un espacio buscadamente aséptico donde se van a reunir los dos matrimonios, simplemente una mesa redonda y cuatro sillas y algunos elementos adicionales a los lados del espacio escénico. En la película de referencia, este espacio pertenece a una iglesia, sin embargo, en la propuesta teatral es simplemente un punto de encuentro, un espacio para el dialogo que podría estar en cualquier parte, su objetivo, tratar de sanar las heridas, sobra la decoración, se busca la atención plena del espectador sobre los diálogos de los cuatro personajes y es ahí donde encontramos el foco.

La propuesta comienza pausada, primero conocemos a una pareja, luego a la otra, el drama se respira en el aire, algo trágico ha pasado, y enseguida lo descubrimos, estamos ante el encuentro de la familia de una de las víctimas frente a la familia del asesino tiempo después de que la tragedia haya tenido lugar.

La propuesta nos presenta un dialogo entre personajes, que nos permite conocerles de forma individual y colectiva, conocer sus miedos, sus angustias, su dolor, su desolación, su desesperada búsqueda de una explicación, etc., también propone a los espectadores de forma sutil, pero inexorable, que formemos parte de su historia y nos pongamos en el lugar de cada uno de ellos para comprender que todos ellos, son víctimas y todos ellos están sumidos en un profundo dolor, todos han perdido un hijo, pero al peso de la perdida se suma, en una de las familias, el peso de haber criado y ser, la familia del asesino.

La película ofrece primeros planos en muchos de sus momentos, posee una estructura bastante teatral, dejando claro que, la expresividad de las caras y de los cuerpos es fundamental. Como no podía ser de otra manera, la propuesta teatral necesita seguir esta pauta para mantener toda su fuerza y para ello, es conveniente que sea vista y escuchada a corta distancia pues, si bien las palabras son muy importantes por su intensidad, dureza y fuerza, la gestualidad, la expresión corporal y la expresión facial de los protagonistas es fundamental para que el espectador comprenda la potencia del dolor y de todas las emociones que se despliegan en escena a través de sus cuatro protagonistas principales. En ese sentido, Esther Ortega, Cecilia Freire, Jorge Kent e Ignacio Mateos que dan voz a los cuatro protagonistas hacen un excelente trabajo. Es importantísimo, estar atentos a sus miradas, sus gestos, sus lágrimas, sus expresiones, etc., toda una lección de interpretación.

Los personajes están bien definidos, los personajes femeninos con diálogos más emocionales y los masculinos más racionales, intentando buscar causas y motivos casi de forma desesperada. Es interesante, la forma que Diego Garrido (que también hace un pequeño papel en la obra), utiliza para cambia el foco de una pareja a otra y de un personaje a otro, alejándolos del punto central donde sucede el dialogo (la mesa) y llevándolos a través del espacio escénico en un movimiento que va marcando, junto con la gestualidad de los personajes, el foco del dialogo, invitando a si al espectador, a entender y empatizar con cada uno de ellos. Invita al espectador a ser y comprender a cada personaje, a empatizar con sus miedos, su dolor, etc., a cambiar de lugar y de mirada.

Indudablemente, este movimiento escénico es arriesgado, pero funciona, incluso en los momentos en los que parece generarse algún vacío temporal en el desarrollo de la acción, o en escenas donde alguno de los protagonistas se encuentran de espaldas al público, enfatizando un foco que, según donde estemos sentados en el patio de butacas, pueden ocultar algunos detalles gestuales y faciales que aportan fuerza a la escena, aunque esta circunstancia se minimiza con la potencia de la acción y de unos diálogos que, muestran como en esa reunión, no hay culpables, solo víctimas.

Si en la película se utiliza los silencios, la música, los paisajes, etc., para mover el foco, en la propuesta teatral se utiliza el movimiento escénico tanto para pausar como para cambiar el foco, acercando la obra a una estructura con un regusto cinematográfico. Todo para llevarnos a través de un viaje emocional donde conocemos a los personajes, luego su profundo dolor, después sus reproches y sus dudas y por último, la comprensión que genera ponerse en el lugar del otro y permitir no aferrarse al dolor.

Además, la propuesta ofrece un doble final. Un primer final, donde los personajes se reconcilian con su dolor y entre ellos, al que le sigue un cierre definitivo donde a través de una escena aparentemente sencilla, se plasman varias ideas sobre la mente del espectador, que engloban gran parte de la esencia de la propuesta. En esta parte final, se incorpora un nuevo personaje interpretado por Abel de la Fuente, dicen que ‘De casta le viene al galgo’, pues este pequeño, nacido en el seno de una familia de actores (hijo de Esther Ortega y Oscar de la Fuente), ya apunta maneras.

‘Mass’ como película es una pequeña joyita y su versión teatral no desmerece. Un drama potente, bien construido, cuya fuerza y peso es llevado por Esther Ortega, Cecilia Freire, Jorge Kent e Ignacio Mateos, sobre los hombros en casi hora y media de propuesta, en lo que podriamos definir perfectamente como una masterclass de interpretación.

 

ficha:

Autor: Fran Kranz
Intérpretes: Esther Ortega, Cecilia Freire, Jorge Kent, Ignacio Mateos, Diego Garrido y Abel de la Fuente
Diseño de luces: David Picazo
Diseño de escenografía: Diego Garrido
Diseño de vestuario: Conchi Espejo 

 

autor/a

img

ESTRELLA SAVIRÓN (alias Agolpedeefecto).

 

Hago crítica teatral, pero sobre todo amo el teatro, e intento lograr la difusión veraz de la cultura. He colaborado en varios medios en España y fuera de nuestras fronteras y en programas de radio dedicados a las artes escénicas. En 2007 creé Agolpedeefecto.com, una revista digital que tenía como objetivo la difusión de la cultura, con amplitud de miras y aún sigo en el empeño.

 


 

fecha:

Noviembre 2024

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