Revista cultural   -   Critica teatral   -   ISSN 2255-3894



teatro

información:

(EN ROJO INFORMACIÓN FACILITADA POR LA COMPAÑÍA / TEATRO):

Virginia Woolf hace un recorrido de 24 horas en la vida de Clarissa Dalloway, desde que se levanta por la mañana y comienza a preparar una fiesta para su marido, hasta el momento de esa fiesta, por la noche. Un recorrido marcado por las horas que toca la campana del reloj del Big Ben, por el tiempo que va pasando y que lleva a Clarissa a ir atrás y adelante en el tiempo de su vida. El flujo de su conciencia, la conciencia sobre su vida, sus decisiones, llega en el mismo instante en que abre la ventana de ese maravilloso día de primavera en el que prepara una gran fiesta.

Para dar profundidad al personaje Virginia recurre a la construcción de unas memorias, hoy utilizadas en las series y en algunos guiones. Todo ocurre en un solo día, dando la sensación de estar viviendo la trama en tiempo real. Diversos personajes que formaron parte de su vida acudirán hoy a su memoria y, después, a su casa para la fiesta. Virginia va entrando y saliendo de su mente llevándonos a la construcción de una sociedad que, coincidiendo con la nuestra, es un tiempo entre guerras. Una sociedad que está despertando a un mundo nuevo que, al mismo tiempo, está siendo destruido.

Clarissa es una mujer superficial en apariencia y dependiente, inmersa en una vida insustancial que ha sobrevivido a base de no mirar hacia atrás. Una mujer, como tantas otras, dedicada a hacer felices a los demás, que ha tomado decisiones en su vida sin tener en cuenta lo que de verdad deseaba, cumpliendo los requisitos de una mujer maravillosa admirada por todo el mundo. Por medio de ella la autora remarca el rol de las mujeres y nos habla de la represión sexual y económica.

Woolf habla de feminismo, de mercantilismo, de bisexualidad, de medicina… Y del vacío existencial que es, probablemente, lo que más conecta esta novela a nuestra actualidad. También nos da su visión del suicidio que, contrariamente a la imagen que se nos da habitualmente de Virginia Woolf, deja de ser visto como una tragedia y se convierte en una condición necesaria para que los demás valoren la vida. Lo hace por medio de la persona que se suicida. “La vida en sí misma cabe en un solo instante por el cual es posible incluso morir”.

Angélica tiene la vida reducida a tomar las pastillas que el médico le receta para acallar la voz que le acecha cada día, no le dejan escribir para que no se reencuentre con sus fantasmas. Tolera esa horrible rutina para satisfacer a su esposo. La humanidad la condena a la locura por no poder adaptarse al esquema de ser humano que la sociedad ha construido y que los doctores custodian. Con la muerte logrará liberarse a sí misma y a las personas que se aferran a ella. “Es posible morir,  eso es lo que hacemos, eso es lo que la gente hace. Estar vivos el uno por el otro”. El suicidio de Angélica provoca en Clarissa una revelación: “La vida está en todas partes y nosotros estamos aquí. Ella ha muerto, pero nosotros seguimos vivos”. Carme Portaceli.

comentario:

Después de dirigir JANE EYRE, Carme Portaceli vuelve al Teatro Español con MRS. DALLOWAY, una propuesta basada en la novela ‘La señora Dalloway’ (título original en inglés, Mrs. Dalloway), de Virginia Woolf, que se presenta con dramaturgia y versión de Michael De Cock, Anna M. Ricart y la propia Carme Portaceli.

El camino que recorre la propuesta sigue la senda que marca la novela, sin embargo, es un camino recorrido de diferente manera. Toda la propuesta parece construirse tomando como base un sosiego que viene impuesto por la contención de la fuerza dramática, y eso, a pesar de la constante presencia y movimiento en escena de todo el elenco y el uso de recursos como, la música en directo durante las transiciones, la bajada de la protagonista al patio de butacas, etc. Estos recursos recuerdan a otras puestas en escena, sin que en esta ocasión aporten un claro elemento diferenciador, aunque sí, se muestran bien ajustados a la dinámica general de la propuesta, tanto en su estética como en su construcción.

La propuesta se presenta bien construida, aunque destacando más por su escenografía, uso y manejo del espacio, vestuario, efectos visuales, etc., que por el propio desarrollo de la historia, que se encuentra algo alejado de la referencia que todos tenemos en mente, la novela de Virginia Woolf, ya que, aunque sigue la línea argumental de la misma, presenta una descontextualización y un proceso de ‘suavización’ de su fuerza dramática.

La acción, más o menos actualizada, no corresponde con la época de la novela, pero tampoco parece encajar en una sociedad actual, aunque existan móviles y se cante en directo, algo que no importa excesivamente si se consigue transmitir la esencia del mensaje. Toda la acción sucede a lo largo de 24 horas, desde la mañana (cuando comienzan los preparativos para la fiesta y se produce la presentación de personajes y la mezcla de los recuerdos), hasta la noche momento en que se celebrará la fiesta a la que acuden los amigos y amigas de la protagonista. Durante este periodo de tiempo, nuestra protagonista MRS. DALLOWAY (Blanca Portillo), realiza un viaje constante entre el presente y el pasado, entre la realidad y los recuerdos, entre lo que fue y lo que pudo ser, creando así, las conexiones que nos unen al resto de personajes, aprovechando el interesante juego narrativo que propone la obra original, donde la comunicación se efectúa de forma directa e indirecta con el entorno (personajes y espectadores), además de interna y externa al propio personaje. Este proceso es, en sí mismo, atrayente sobre todo por la fluidez del cambio entre el pasado y el presente, aunque por su forma de desarrollo, se genera cierta confusión en el tratamiento de los personajes, ya que, el espectador (por una acción que tiene lugar al comienzo de la propuesta), trata de encontrar continuamente la relación directa entre los personales y la protagonista, una relación que no siempre existe y por ello, se genera cierto desorden, que tiende a agudizarse por la presencia constante del elenco en escena y su movimiento.

MRS. DALLOWAY, es decir, Clarissa Dalloway es una mujer que referencia a una clase social concreta en una época concreta, supuestamente es una mujer superficial y ociosa, punto que se marca en la propuesta original junto con el proceso de enfrentamiento de su ‘estatus’ con las nuevas ideas y motivaciones de una juventud inquieta que intenta romper con el pasado y sus normas. Esta dualidad, junto con otros temas como el feminismo, la bisexualidad, la muerte, la locura, etc., son importantes en la novela y aparecen en la propuesta, aunque de una forma más ‘ligera’ tanto en su exposición como en su desarrollo.

Llama la atención el personaje del suicida, que en esta ocasión se transforma, en forma y fondo, partiendo de una mujer (Angélica), sumida en una fuerte depresión, pero capaz de generar un interesante debate verbal y psicológico que da soporte al posterior cuestionamiento que se genera en la mente de la protagonista Clarissa Dalloway, mediante un monólogo interior que comparte con los espectadores.

El espacio escénico, muestra un curioso contraste, un enorme espacio que en ocasiones parece pequeño y en otras, demasiado grande para la acción que sucede en escena. Es reseñable el uso de los elementos escénicos (mesas, sillas, etc.), que van modificando su posición con la ayuda del elenco, a medida que las escenas lo requieren y el uso de una cortina de flecos cuyo movimiento de adelante – atrás y de atrás - adelante se utiliza para marcar el espacio y los tiempos, presentándose como una solución original y muy efectiva. Además, el espacio sonoro y las proyecciones, el vestuario, las flores que cuelgan, etc. construyen un espacio visual que se mueve entre el impacto y un nostálgico romanticismo muy sugerente.

El reparto formado por Jimmy Castro, Jordi Collet, Inma Cuevas, Gabriela Flores, Anna Moliner, Zaira Montes, Blanca Portillo y Manolo Solo, defienden sus personajes con profesionalidad y honestidad, se esfuerzan por dotar a sus personajes de una fuerza y un carisma que no llega a consolidarse, por la propia definición y construcción de estos, ya que sus diálogos, movimientos, etc., parecen martener los conflictos en un estado continuo de ligereza que como aceite sobre agua, no parecen encontrar una cohesión profunda. El uso constante del recurso narrativo, expositivo, y su tono continuo, mantienen la acción en un estado de linealidad, que aunque se puede ver con agrado (y se ve) y deja apreciar la forma en que se juega con la narración directa e indirecta, no llega a sumergirnos en la fuerza dramática que la propuesta parece pedir a gritos.

Aunque todo el elenco defienden con honestidad sus personajes, son destacables: Manolo Solo que recrea con destreza los matices de un personaje herido; Gabriela Flores en el papel de Angélica, la mujer que se suicida; Inma Cuevas, que despliega esa energía que tanto le caracteriza dando vida a la amiga íntima de Clarissa Dalloway; y claro está, Blanca portillo que realiza un buen trabajo interpretativo aunque la propia definición de su personaje juega con lo ambiguo, está bien pero enferma, es superficial pero no tanto, esta acuciada por la soledad pero no tan sola, tocando tema tras tema, importantes, decisivos, pero pasando sobre ellos casi en puntillas hasta prácticamente el final.

Ciertamente, los interesantes puntos de análisis que contiene la novela se tratan de forma algo lineal y sin la profundidad que en principio podríamos esperar, algo que podría compensarse con la, en general, buena construcción de la propuesta (visual, sonora, etc.). Pero, ¿se compensa?, pues cada un@ que ponga en la balanza sus intereses y prioridades y decida.

 

ficha:

Dirección: Carme Portaceli
Reparto: Jimmy Castro, Jordi Collet, Inma Cuevas, Gabriela Flores, Anna Moliner, Zaira Montes, Blanca Portillo, Manolo Solo
Ficha artística: De Virginia Woolf
Dramaturgia, Versión Michael De Cock, Anna M. Ricart y Carme Portaceli 
Diseño de escenografía Anna Alcubierre
Diseño de iluminación David Picazo
Diseño de vestuario Antonio Belart
Música original y espacio sonoro Jordi Collet
Coreografía y movimiento Ferran Carvajal
Diseño de vídeo Miquel Àngel Raió
Diseño de sonido Pablo de la Huerga
Ayte. dirección Eva Redondo
Ayte. escenografía Marta Guedan
Ayte. vestuario Cristina Crespillo
Estudiante en prácticas de dirección UCM Laura Fernández
Una coproducción del Teatro Español y KVS Bruselas.

 

autor/a

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ESTRELLA SAVIRÓN (alias Agolpedeefecto).

 

Hago crítica teatral, pero sobre todo amo el teatro, e intento lograr la difusión veraz de la cultura. He colaborado en varios medios en España y fuera de nuestras fronteras y en programas de radio dedicados a las artes escénicas. En 2007 creé Agolpedeefecto.com, una revista digital que tenía como objetivo la difusión de la cultura, con amplitud de miras y aún sigo en el empeño.

 


 

fecha:

Abril 19

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