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XV Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza 2011 |
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Antigua de Úbeda y Baeza celebra su decimoquinta edición,
consolidándose como un encuentro de referencia para la
difusión del patrimonio histórico español
del que se podrá disfrutar hasta el próximo 11 de
diciembre. Este año el lema del Festival es Tradición
y modernidad en la música antigua. |
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El Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza integra actividades centradas en la recuperación, estudio y transmisión del patrimonio musical de España y del Nuevo Mundo anterior a 1800 desde los presupuestos estéticos, académicos e interpretativos del siglo XXI. Cada edición se dedica a un tema concreto explorado desde distintos ámbitos, desde el académico-universitario hasta el divulgativo-educativo. Tradición y modernidad son dos conceptos clave en la historia de la cultura y del arte. Con frecuencia se indica que tal autor o tal creación es un “clásico” porque transmite formas artísticas y patrones culturales establecidos que se consideran valiosos y forman parte del canon occidental. De la misma forma, otros artistas u obras son calificados de “modernos” o “vanguardistas”, al desplegar recursos que quiebran o distorsionan los sistemas artísticos o culturales más aceptados, impulsando el surgimiento o el avance de un nuevo estilo. Ni una ni otra son categorías neutras: la tradición esconde bajo su apariencia clasicista el mantenimiento de las relaciones de poder mientras que, por el contrario, la modernidad aspira a una heterodoxa ruptura para invertir las funciones. Pero a veces ni la tradición es tan conservadora ni la modernidad tan progresista: con el paso de los años, lo que es tradicional puede revitalizarse y convertirse en vanguardia, y lo que es moderno puede anquilosarse y pasar a ser una antigualla. Visto desde una perspectiva más amplia, tradición y modernidad constituyen dos caras de una misma moneda, obligadas a convivir dialécticamente y a generar un rico debate estético que está en todos los grandes creadores –quienes por lo general innovan desde un profundo conocimiento de las reglas establecidas– y, por ende, en la base de misma nuestra cultura.
En el terreno propiamente musical, el debate estético
entre lo antiguo y lo nuevo está presente desde que existen
fuentes escritas. Ya en la Antigua Grecia se dieron agrias disputas
entre los partidarios de la teoría pitagórica
de los números y los defensores de la experiencia auditiva.
En el periodo de transición entre el mundo antiguo y
el medieval se estableció una nueva fractura de corte
neoplatónico entre la música mundana de Boecio
y la música como ciencia y praxis virtuosa de los instrumentistas.
Nuevas polémicas reaparecen en el siglo XIV con la dicotomía
del Ars Antiqua versus el Ars Nova, en el siglo XVI con los
procesos de Reforma Protestante y Contrarreforma Católica
con su incidencia en la comprensión del texto, en el
XVII con la prima prattica y su opuesta seconda prattica, el
madrigal y la teoría de los afectos –con su correspondiente
repercusión en el plano armónico– y en el
XVIII con el mito de la modernización de la música
italiana y sus extraños “tañidos”,
por no hablar de las famosas querellas que impregnaron la vida
musical eclesiástica y teatral hasta 1800. Son sólo
algunas de las reacciones y contrarreacciones producidas ante
los cambios de estilo y la nueva concepción de la interpretación
musical. En el campo de las formas musicales, cantata, sonata y sinfonía formaban parte del grupo nuclear de estructuras que todo compositor que aspirase a reconocimiento debía cultivar con maestría en el siglo XVIII. A ellos se dedicarán las actuaciones de Al Ayre Español (con varias cantatas de José de Nebra, compositor que incuestionablemente forma parte del canon de la música española), Iván Martín (con una selección de sonatas de dos importantes precursores en la historia del género, Antonio Soler y Domenico Scarlatti) y la Orquesta de Córdoba (con varias sinfonías de Ramón Garay, de las primeras compuestas en España con cuatro movimientos). Dando un paso más, Ensemble La Chimera propone un diálogo abierto y sin complejos entre dos géneros separados geográfica y temporalmente y que, para sorpresa y deleite de todos, comparten más de lo que podríamos imaginar: el madrigal renacentista italiano y el tango argentino del siglo XX. Todo un ejemplo de fusión. Pero las poéticas de vanguardia no sólo se aprecian en la propia partitura, sino también en la forma de interpretarla. En ese sentido, varios conciertos ejemplifican cómo la imaginación de los intérpretes se ve alimentada por las tradiciones orales históricas y actuales (Grupo de Música Antigua y Ensemble Mudéjar), las músicas populares (Laberyntos Ingeniosos y Música Prima), la improvisación (More Hispano, Fahmi Alqhai) y el arreglo (Triorganum, Andrés Cea y Mark Chambers). Estas temáticas se entretejen con varias efemérides que no podían obviarse, unas de carácter propiamente musical (los 400 años de la muerte de Tomás Luis de Victoria en 1611; los 300 de la llegada de Juan Manuel de la Puente a Jaén en 1711; los 250 del nacimiento de Ramón Garay en 1761) y otras más generales, pero relacionados de una u otra forma con la música (los 800 de la histórica batalla de las Navas de Tolosa, liada en tierras giennenses en 1212 –y a la que se dedica un ciclo específico–; los 350 años del nacimiento del poeta Luis de Góngora o los 300 años del alumbramiento de la reina música María Bárbara de Braganza en 1711). Como complemento a todo ello, se ofrecen diversas actividades académicas, quintaesencia de un certamen que, sin renunciar a sus señas de identidad, aspira a hacer de la música antigua un instrumento de modernidad. Javier Marín López. Director del Festival. Programación:
La realización de actividades académicas en paralelo a los ciclos de conciertos ha dotado al Festival de un carácter científico-universitario. Aunque el Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza se viene celebrando desde 1997, las actividades académicas no se incorporaron a la programación del Festival hasta el año 2001. Durante las seis últimas ediciones se han celebrado diez actividades académicas, entre cursos de interpretación, musicología, congresos y encuentros, que han reunido a un total de casi ochenta profesores expertos en los temas tratados, y procedentes de una decena de países europeos y americanos. Estas actividades académicas, cuya temática es similar a la del ciclo principal de conciertos, han permitido abrir un espacio común para musicólogos, intérpretes, investigadores, docentes y críticos, con la idea de salvar las diferencias que a veces los separan. En 2006, coincidiendo con el décimo aniversario del Festival, se ha sustituido el curso por un Congreso Internacional de Musicología sobre música y músicos en instituciones eclesiásticas andaluzas que contó con la presencia de treinta y ocho participantes entre investigadores y críticos. Además, y dado el carácter conmemorativo de esa edición, se ha añadido otra actividad académica, el II Encuentro de la Sociedad de la Vihuela, que reunió en Úbeda y Baeza a los mayores especialistas nacionales e internacionales de este instrumento autóctono. Mediante estas actividades académicas se ha intentado sentar las bases de una formación sólida en el campo de la música antigua, profundizando en distintas facetas de la música de los siglos XVI al XVIII, tanto española como hispanoamericana, en las vertientes teórica y práctica. La Universidad Internacional de Andalucía en su sede "Antonio Machado" de Baeza ha constituido un excelente marco para la reunión de especialistas y la puesta al día de los temas tratados. Las actividades académicas desarrolladas han sido las siguientes:
Más información.
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| Por: Estrella Savirón - A golpe de efecto. | ||






