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El Tiempo y los Conway. |
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| Sesenta años después del estreno en España (17 de noviembre de 1942), “El tiempo y los Conway” de J.B.Priestley vuelve a Madrid. Luis Escobar, José María Morera, Mario Gas… han dirigido en España esta joya de la literatura dramática universal. Ahora Juan Carlos Pérez de la Fuente pone en pie la obra que revolucionó el sentido del tiempo en el teatro y que constantemente se repone en todas las capitales del mundo. Una obra maestra que revolucionó la escritura teatral al romper la continuidad en el tiempo. Un efecto sorprendente que permite a los protagonistas, en 50 segundos, saltar de 1919 a 1937. | ||
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J.B. Priestley (1894-1984) escribió tres de las grandes obras del teatro europeo en el siglo XX: Esquina peligrosa (1932), El tiempo y los Conway (1937) y Llama un inspector (1945). Solo por estas obras merecería la inmortalidad, pero también escribió 27 novelas, entre ellas The good companios (1929), y otras comedias como Yo estuve aquí, El fin del Paraíso, Llegada a una ciudad o Desde los tiempos de Adán. El Tiempo y los Conway cuenta la historia de una familia inglesa que vive en Newlingham, un barrio fabril en las afueras de Londres. Abarca de un modo muy particular el período que va desde 1919 hasta 1937. El autor hace transcurrir esta franja temporal de un modo sorprendente e inquietante.
Acto I Año 1919.- La Sra. Conway y sus hijos festejan
con entusiasmo y alegría el cumpleaños de Kay,
una de las hermanas. La obra, denominada originalmente Time and The Conways y conocida por los espectadores de lengua castellana como La herida del tiempo (título que le dio Luis Escobar cuando la tradujo al castellano en 1942), se sitúa en la Inglaterra del período de entreguerras. Calificado por el propio autor como un texto con deudas chejovianas, El Tiempo y los Conway remueve las entrañas por el paralelismo que pueda tener con los tiempos actuales.
Si, el tiempo es escurridizo y huye, se escapa como una sombra, se oculta en cada nueva arruga, en cada una de las líneas que surcan nuestras manos, se camufla entre los pliegues de los recuerdos hasta alcanzar esa inmortalidad que pretendía Priestley, siguiendo las teorías de Dunne, la escuela serialista que sostiene que el tiempo es multidimensional y acerca al hombre hacia una virtual inmortalidad a través de una secuencia infinita de niveles superpuestos.
NOTA DEL AUTOR SOBRE ESQUINA PELIGROSA, EL TIEMPO Y LOS CONWAY y YO ESTUVE AQUÍ UNA VEZ Estas tres comedias son esencialmente obras de teatro y se han representado con éxito en varios países; en ellas no aliento grandes pretensiones metafísicas, porque soy un dramaturgo, no un filósofo, y si fuera filósofo no elegiría el teatro para exponer mis ideas. Sin embargo, vincula a las tres un interés común: el problema del tiempo , y su relación con él exige ciertas explicaciones de mi parte. Todas las obras tratan del tiempo de un modo insólito pero no el mismo.Todas rechazan la concepción común del tiempo, pero cada una ofrece una solución particular del problema. (…) Cuando escribí El Tiempo y los Conway estaba yo bajo la influencia de la meditada teoría sobre el tiempo que J.W. Dunne ha expuesto en varios libros. Dunne no solo vino a ver la obra a Londres, sino que después de la representación hizo un intento, que me pareció galante pero un podo desesperado, de explicar su teoría a los actores.
El libro que Alan menciona en el segundo acto debe atribuirse a Dunne. Según su teoría sobre el tiempo, cada uno de nosotros es una serie de observadores en series correspondientes de tiempos y solo en cuanto “observador uno” puede decirse que morimos, pues los observadores subsiguientes son inmortales. Dunne llegó a esa teoría por el descubrimiento, que por mi parte creo válido, de que con frecuencia el futuro se nos revela en sueños. Explica que en sueños, cuando ya no desempeñamos funciones de “observador uno”, el “observador dos” es quien tiene un atisbo (y Dunne explica por qué estos atisbos solo pueden ser fragmentarios) de los acontecimientos que aguardan al “observador uno” que se mueve en el “tiempo uno”. De este modo, en un sueño, el “observador dos” enfoca a menudo sucesos que pertenecen al pasado y al futuro del “observador uno; y como ese “observador dos” tiene una visión tetradimensional, completamente distinta de la del “observador uno”, nuestras experiencias del sueño son sorprendentemente distintas de las de la vigilia, y Dunne, con su teoría del serialismo las ha explicado con extraordinario ingenio. Los lectores que deseen conocer más el asunto han de estudiar su Experimento con el tiempo y El Universo serial. (…) Llevaría mucho espacio y tiempo exponer toda la acción de esta obra en términos de serialismo, pero afortunadamente no es necesario hacerlo ni aquí ni en el teatro la obra (…) puede tener éxito por sus virtudes teatrales. Pero quizá deba añadir que la teoría del tiempo expuesta en ella es la más próxima a mi, y que de las tres comedias, El tiempo y los Conway es mi favorita. (En Teatro Completo, Aguilar, 1969 Traducción de Aurora Bernárdez).
EQUIPO ARTÍSTICO EQUIPO DE PRODUCCIÓN Y DISTRIBUCIÓN REPARTO: LOS CONWAY “El Tiempo y los Conway” podrá verse a partir del 18 de enero y hasta el 5 de febrero en la Sala Roja de Teatros del Canal.
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| Por: Estrella Savirón. Fecha de pase: Enero 12. | ||





