teatro

información:

Dos mujeres que compartieron edad, una infancia solitaria, necesidad de encontrar lo bueno y lo bello en medio del estruendo del mundo y sobre todo una infinita sed de amor que nunca saciaron. Dos mujeres que no eran la señora y la doncella, ni una rica y la otra pobre sino prisioneras del personaje que decidieron- sin saber muy bien porque-interpretar y en ello se les fue la vida.

Ambas caminaron juntas. Una delante: alta y delicada como un cisne, la otra detrás: pequeña y ensimismada como un lirón, a través del lujo y los aplausos pero también de un dolor sin tregua como en una tragedia Griega. Nunca se separaron desde el primer día que se conocieron porque todos hasta el sol cargamos con nuestra sombra.

MARÍA CALLAS y BRUNA LUPOLI se han acercado muchas noches a saludarme y me han pedido que cuente su historia porque en ellas está la historia de muchas mujeres y hombres, la historia de muchos amores inútiles y devastadores y ahora soy yo quien me acerco de noche a susurrarles la historia de LA CAMARERA DE LA CALLAS.

(EN ROSA INFORMACIÓN FACILITADA POR LA COMPAÑÍA / TEATRO).

comentario:

El Teatro de las Culturas (antiguo teatro del Arte) ha estrenado ‘La Camarera de la Callas’, la versión de Laura Cepeda del texto de Roberto D´Alessandro, Vissi d'arte vissi per Maria / Viví de arte. Viví para María, que terminó de escribir en febrero de 2001 y que estrenó por primera vez, en el Festival de Avignon de 2001 a 2004 y subió al escenario de la Ópera de Avignon en las temporadas 2003 y 2004 y París en el Teatro Les Dechargeurs en 2003 con buenos resultados de crítica y público.

Estamos ante parte de la historia de María Callas contada por Bruna, su camarera o asistente personal de 1953 a 1977, una mujer que es la silenciosa guardiana de la memoria de Callas, una sombra que mira y que ve, y que pocas veces es vista. Por ello y a través de sus fieles ojos, nos cuenta sus recuerdos, su primer encuentro, su existencia en complicidad, y siguiendo las pautas de la biografía más oficial de Callas, el amor de esta por la escena, la disciplina, el trabajo incansable y esfuerzo para conseguir y mantener el nivel de excelencia en su voz, y su trágico encuentro con Onassis, el principio del fin y el mismo fin en la vida de Callas.

La versión de Laura Cepeda con dirección de Eduardo Recabarren y Christian Blay como ayudante de dirección, es muy correcta y fiel, y nos plantea un juego en el desarrollo dramático de la obra, proponiéndonos varias posibilidades en su final, que dejan abiertas las puertas sobre cuál ha sido el destino de la camarera de Callas, frente a la idea aparentemente más enfatizada de la obra original, que se pregunta sobre el sentido de la vida de la camarera sin la diva y la posibilidad de la trascendencia de la propia diva más allá de su propia muerte.

Está claro que Laura Cepeda hace un planteamiento valiente, y en esta propuesta pone toda la carne en el asador, se encarga de la versión, la interpretación, la escenografía, el vestuario y la producción de la misma. Arriesga y la jugada merece la pena por tratarse de un texto íntimo y personal, las confidencias de una mujer con dos voces, la de Bruna Lupoli y la de la camarera de la Callas, que siendo una única persona, ofrece dos miradas diferentes, la ayudante y la compañera de fatigas y amiga. Laura Cepeda nos ofrece una interpretación cercana, sincera, honesta y marcada por la sencillez y el sosiego, aunque en algunos momentos, se echa de menos algo más de brío.

Laura Cepeda interpreta a Bruna Lupoli en un espacio muy limitado, sus movimientos quedan encajonados por los límites de un espacio escénico marcado por las carteles y fotografías de la diva, unos elementos escenográficos que en realidad no aportan demasiado a la historia, ya que el propio texto, rico en detalles, cuenta todas las características personales, etc. La puesta en escena es muy sencilla aunque de aspecto algo austero.

Otro elemento importante de la propuesta, es a prioi, la música, compuesta de ráfagas musicales de MEDEA de Cherubini, NORMA de Bellini, TOSCA de Puccini y OH MIO BABBINO CARO de Gianni Schicchi, a la que en realidad se le otorga menos protagonismo del esperado, es cierto, que la obra se basa en la voz y las palabras de la guardiana de la memoria de Callas, pero para l@s amantes de su música es un recurso que no parece aprovecharse y que también serviría para aproximar su talento a aquellos que no conozcan la maravillosa voz de María Callas.

Una propuesta muy correcta y disfrutable, con un texto que ofrece una mirada diferente a través de los ojos de quien con una amistad forjada con respeto, complicidad y devoción, nos desvela sus secretos y los de una vida con María Callas.

 

ficha:

Director: Eduardo Recabarren
Ayudante de dirección: Christian  Blay
Diseñador gráfico: Juan Varela Simó
Montaje video y fotografías: Ivan Dueñas
Producción: Laura Cepeda
Escenografía: Eduardo Recabarren/ Laura Cepeda
Vestuario: Laura Cepeda
Iluminación: Aintzane Garreta
MÚSICA:  Ráfagas musicales de MEDEA de Cherubini.  NORMA de Bellini, TOSCA de Puccini y OH MIO BABBINO CARO de Gianni Schicchi

Bruna Lupoli/ La Camarera de la Callas/ Laura Cepeda.
Texto original de Roberto D´Alessandro
Versión sobre el original: Laura Cepeda
AGRADECIMIENTOS a la Librería Sin Tarima, especialmente a Santiago, Jokim y Miguel

 

autor/a

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ESTRELLA SAVIRÓN (alias Agolpedeefecto).

 

Hago crítica teatral, pero sobre todo amo el teatro, e intento lograr la difusión veraz de la cultura. He colaborado en varios medios en España y fuera de nuestras fronteras y en programas de radio dedicados a las artes escénicas. En 2007 creé Agolpedeefecto.com, una revista digital que tenía como objetivo la difusión de la cultura, con amplitud de miras y aún sigo en el empeño.

 


 

fecha:

Abril 18

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