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información:

Un grupo de adolescentes se reúne con frecuencia en una nave de un polígono industrial, donde han creado una banda organizada para luchar en contra del sistema. La aparición de un nuevo miembro hará que todo se revolucione y acaben siendo los autores del mayor atentado de la historia del país.

Notas del dramaturgo/director:

¿Qué pasa cuando se reúne un grupo personas que les da igual todo? ¿Qué sucede cuando tu enemigo quiere tu derrota y no hay negociación posible? Navegamos entre rabia, celos, ambición, poder, mentiras, miedos y gritos ahogados. La adolescencia es una etapa complicada de la que no todos salimos bien parados. Este es un homenaje a mi generación. Siempre he pensado que se han contado muchas historia sobre la guerra civil, pero muy pocas sobre la guerra que estamos viviendo y sobretodo la que estamos a punto de presenciar si no cambian las cosas. Pienso en qué puede pasar si unas cuantas personas se cabrean más de la cuenta y en cuales pueden ser las consecuencias. De esto habla Escoria, este es el tema en el que nos sumergimos para intentar salir indemnes. Juan Frendsa.

(EN ROSA INFORMACIÓN FACILITADA POR LA COMPAÑÍA / TEATRO).

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comentario:

 

ESCORIA, con dramaturgia y dirección de Juan Frendsa llega a la escena madrileña, después de que pudiéramos disfrutar, en la sala intemperie teatro en diciembre de 2017,  de ‘OIROTALEV’ propuesta con dramaturgia de Juan Frendsa y dirección de David Ramiro Rueda, donde encontrábamos un drama familiar protagonizado por personajes heridos. El núcleo familiar evoluciona ahora hacia un nivel social,  dando especial relevancia al grupo y las interacciones entre sus componentes.

Ahora, Juan Frendsa, se hace cargo tanto de la dramaturgia como de la dirección de la propuesta, una compleja tarea que no siempre ofrece buenos resultados, pero de la que sale airoso en esta ocasión.  Con ritmo de thriller televisivo, ESCORIA bucea en los temas de la actualidad y presenta de forma inteligente, conflictos sociales y cotidianos de interés común, dando protagonismo en cómo los jóvenes entienden la actualidad. Así, temas como los conflictos territoriales mezclados con el deporte, ponen sobre la mesa puntos de vista diferentes, de forma natural y coherente, al mismo tiempo que se enriquecen los diálogos utilizando variadas referencias literarias, musicales, etc.

Este drama social nos presenta a 7 jóvenes, 3 chicas y 4 chicos que intentan encontrar su espacio y su lugar en el mundo mientras luchan contra un sistema que consideran injusto. Marcar la diferencia, hacer algo relevante, o simplemente poner un pequeño granito de arena que sirva para generar el cambio (aunque a veces con métodos éticamente cuestionables), es su objetivo, hasta que un nuevo miembro se incorpora a este grupo (inicialmente de 6 integrantes) y propone un atentado de grandes dimensiones. Este grupo se autodenomina ESCORIA, teniendo en cuenta que una de las definiciones de esta palabra se refiere a ‘persona o cosa vil y despreciable’, está claro que el conflicto aparecerá inevitablemente a medida que descubrimos la ‘aparente’ personalidad de cada personaje y seamos testigos de su funcionamiento dentro del grupo.

El grupo se reúne en un espacio concreto, pero también simbólico, un lugar de encuentro, una base de operaciones, un espacio abandonado separado del mundo, pero integrado en un núcleo urbano, una nave donde aumenta la sensación de clandestinidad y donde se encuentran, nuestros protagonistas, siguiendo un código, vistiendo de negro, mantienen una estética militar y explorando sus roles a medida que buscan la notoriedad. Este efecto se resalta gracias a la iluminación de Iván Belizón y el trabajo técnico de Marina Blanc.

Desde el comienzo, tanto el planteamiento inicial como la potente estética, atrapan la atención del espectador, y a medida que se desarrolla la propuesta, el trabajo del jovencísimo grupo de actores y actrices llama especialmente la atención, no por la naturaleza de los personajes tan bien dibujados (que también) sino por formar un grupo muy compacto, por su forma en complementarse entre sí, su complicidad y su energía. Juan Frendsa con Enrique Sánchez-Fortún como ayudante de dirección, se han rodeado de un elenco equilibrado y sólido que dirige con mano firme mientras nos ofrece una fotografía personal de la psicología adolescente personificada en Jorge Clemente, Ángela Cervantes, Héctor Molina, Laura Rozalén, Nacho Núñez, Jorge Alcocer y Helena Lanza / Roser Vilajosana que demuestran determinación sobre el escenario y ser capaces de dar credibilidad a unos personajes llenos de complejidad, que viven la que debería ser la época más feliz de sus vidas (como nuestros protagonistas comentan), pero que en realidad, es una época oscura para la mayoría de los adolescentes, por sus dificultades en las relaciones interpersonales, los problemas familiares y sociales, el miedo, la incertidumbre ante el presente y el futuro, la desconexión con el entorno, etc. Está claro que no es fácil interpretar a unos personajes que se encuentrán en la constante búsqueda de su sentido y su lugar en la vida, estando marcados además, por un fuerte sentimiento de egoísmo y cinismo.

La propuesta comienza con fuerza y potencia visual, oscuridad y pequeños puntos de luz que se mueven constantemente, formando la palabra ESCORIA marcando y remarcando la presencia del grupo, la necesidad de pertenencia y el refugio ante lo desconocido. Sin embargo, este grupo que se une por un fin común, está compuesto por individuos que tienen más factores que les separan, que aquellos que les unen. Individualmente poseen demasiado miedo, dolor, y rencor como para consolidarse en un grupo compacto, sin embargo, Juan Frendsa antepone la idea de la fuerza del grupo unido por un fin común, a la fuerza individual.

Para ello, Juan Frendsa, realiza un análisis, a través de sus personajes, de las dinámicas de grupo (analizando el grupo, su dinámica, la relación del individuo y el grupo, la influencia, las relaciones de poder, el conflicto, el rendimiento, la toma de decisiones, etc.), aparentemente apoyándose en teorías como la teoría de la productividad del grupo o la teoría de la combinación social de Steiner en donde la efectividad del grupo depende de sus objetivos, y se basa en los conocimientos y habilidades de sus integrantes, formando grupos heterogéneos donde edad, sexo, etc., de los integrantes no es importante. Sin embargo, teatralmente, para llevarlo a escena y realizar el desarrollo de la propuesta, Juan Frendsa ha utilizado un exceso (en tipo y forma) de tramas dramáticas, y ha otorgado a la acción principal (el atentado) una sofisticación de dudosa credibilidad para un grupo de jóvenes supuestamente con tantos conflictos, tantos secretos y tan poco control, eso sí, muy preparados en el uso de las tecnologías, construcción de dispositivos, explosivos, etc., pero incapaces de saber la capacidad destructiva de lo que ellos mismos han construido con tanto detalle, raro...  Bueno, respecto al conflicto, son adolescentes, el conflicto lo llevan de serie, no necesitan tantas historias cruzadas para resultar atormentados, confusos y con baja autoestima... Pero además, todas estas tramas secundarias (algunas tan potentes que podrían ser dramaturgias independientes), al final deben resolverse y no siempre se hace de una forma efectiva.

En cualquier caso, más que este tipo de detalles, lo que realmente tiene fuerza en esta propuesta, es el contraste existente en la parte final, con dos claros puntos de inflexión que a modo de dos finales de la propuesta, encierran la verdadera esencia de la propuesta (desde mi punto de vista), y que dan paso a la canción final, un epílogo rapero, interpretado y compuesto por Ángela Cervantes, que pone su punto de mira y su foco en el uso del pensamiento crítico, la importancia de la libertad personal, la toma de conciencia, la acción individual, etc.

Frendsa nos ofrece un primer final con un momento de euforia, pero también de toma de conciencia, de resolución de tramas y de disgregación del grupo. Un momento donde se van desentrañando todos los mecanismos y resortes psicológicos del grupo y dondo se da un giro a cada uno de los personajes, ofreciendo un final de fuerte impacto con el que se podría cerrar perfectamente la propuesta. Sin embargo, Juan Frendsa opta por dar una vuelta más de tuerca, para mostrarnos como el grupo es capaz de unirse  para proteger a sus individuos, aunque sea sacrificando a alguno de sus componentes.

En definitiva, este potente drama político y social nos ofrece una visión muy actual de los conflictos psicológicos y sociales desde un punto de vista diferente, aportando interesantes momentos que se apoyan en el texto, la dirección y una construcción elaborada, además de un trabajo interpretativo compacto y creíble, no voy a obviar que existe un exceso de tramas y dramatización de las mismas, aunque el valor de la propuesta es evidente, y nos proporciona evidencias y pistas sobre la capacidad de evolución de Juan Frendsa.  Hay que resaltar que, además de la psicología y evolución de los personajes, la trama principal, la línea argumental y las tramas secundarias, el autor pone parte del peso de la propuesta en la interesante evolución final de la misma (el enfrentamiento individuo-grupo) y en un alegato final, a ritmo de rap capaz de elevar la energía y no dejar indiferente a ningún espectador/a.

 

ficha:

TEXTO Y DIRECCIÓN  Juan Frendsa

AYUDANTE DE DIRECCIÓN  Enrique Sánchez-Fortún

INTÉRPRETES  Jorge Clemente, Ángela Cervantes, Héctor Molina, Laura Rozalén, Nacho Núñez, Jorge Alcocer, Helena Lanza / Roser Vilajosana

ILUMINACIÓN  Iván Belizón

TÉCNICO Marina Blanc

FOTOGRAFÍA Y DISEÑO  Abraham Blázquez

AGRADECIMIENTOS Tana Payno, Paul Rodríguez, Álvaro Moreno

 

 

autor/a

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ESTRELLA SAVIRÓN (alias Agolpedeefecto).

 

Hago crítica teatral, pero sobre todo amo el teatro, e intento lograr la difusión veraz de la cultura. He colaborado en varios medios en España y fuera de nuestras fronteras y en programas de radio dedicados a las artes escénicas. En 2007 creé Agolpedeefecto.com, una revista digital que tenía como objetivo la difusión de la cultura, con amplitud de miras y aún sigo en el empeño.

 


 

fecha:

Febrero 18

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