valoración: 6
Sé infiel y no mires con quien.
Llegar a casa y ver que tu marido es el mayordomo, tu mejor amiga la sirvienta y tu decorador tu esposo, puede hacerte sospechar… pero si a ello le sumas los distintos amantes de unos y otros, líos ocultos y malas interpretaciones entre los personajes, entonces… ¡Ya es una verdadera locura!

No, en el teatro Nuevo Apolo nadie se ha vuelto esquizofrénico… aún… aunque tras varias temporadas de representación, poco puede faltar ¿Por qué? Muy sencillo. Los distintos actores que interpretan a sus correspondientes personajes, en esta obra, se acaban convirtiendo en figurantes de su propia vida ante la expectante visión de una escritora. A ojos críticos, la creación acaba dialogando con su creador en una improvisada conversación llena de mentiras y paradojas.

Sin embargo, y aunque se pille antes a un mentiroso que a un cojo, aquí nadie cojea… salvo importantes detalles de la obra.

Por un lado, y al comienzo, observamos unas sobreactuadas representaciones que hacen gracia al principio y chirrían en su desarrollo, llegando a ser abandonadas por el declive de carcajadas. Mientras éstas bajaban, la extravagante risa de Yolanda Arestegui, más que forzada y repetitiva, subía y quedaba en el olvido justo en el ecuador de la obra. Ella, junto a su compañera de reparto, Isabel Gaudí, dos de los papeles esenciales, nadaban en la sobreactuación de sus personajes buscando un soplo de aire fresco y confundiendo la superficie de lo natural con la superficial naturalidad.

Sin embargo, la obra se salva por una excelente interpretación de Aitor Legardón que nos mete a todos en el bolsillo y nos hace reír hasta más no poder y un rizar el rizo que levanta la curiosidad del espectador por ver cómo acabará todo.

Pilar Massa hace así una adaptación de carácter enriquecedor del film de Fernando Trueba y nos presenta una obra que, en su tercera temporada, está cosechando gran aceptación y numerosas carcajadas, sobre todo cuando llega a su final, donde se colma de risas y aplausos por parte del público, haciendo olvidar su lenta introducción.

Por su parte, un escenario único e inamovible, ambientado con la decoración de una casa con sus distintas dependencias, nos hace ser voyeurs que miran como con cierto morbo televisivo por el ojo de la cerradura las locas y descontroladas vidas de aquellos que viven dentro.

Al final, nos convertimos en testigos anónimos de descaros, pasiones inhibidas, infidelidades y mentiras que dejan al público in fraganti cuando se apagan las luces y se baja el telón.


Por: Emilio Prieto Hurtado.       Fecha de pase: Marzo 12 - Teatro Nuevo Apolo de Madrid.
 

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CARPETANIA MADRID

 

 

 

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